GACETA PERJUDICIAL

-----------INFORMES ESPORADICOS SOBRE EL ARTE CONTEMPORANEO DE LA CIUDAD DE MEXICO----------- ----------------CONTEMPORARY ART REPORTS FROM MEXICO CITY---------- ------------------------------------------------------------EDUARDO ABAROA---------------------------------------

sábado, julio 11, 2009

La educación artística sirve de algo

Rosendo Radilla

Ruido Blanco

originalmente publicado en el suplemento Tomo del periódico Excélsior
http://tomo.com.mx/2009/06/ruido-blanco

Para planear mis vacaciones de fin de año en 1999, me puse a buscar información en el Internet, ya que me encontraba estudiando fuera del país. Fue muy extraño encontrar de inmediato una página en la que se explicaba de manera gráfica y clara el daño ecológico que la industria del turismo ha provocado en Playa del Carmen. Se trataba de una intervención informática experimental de Mejor Vida Corp., un proyecto de la artista contemporánea Minerva Cuevas cuyo trabajo hace tiempo salió del ámbito exclusivo de las galerías de arte y se produce también en canales de distribución poco habituales, como entonces era el internet. Cuevas es quizá la artista mexicana que más ha criticado los impulsos destructivos del capitalismo actual. Con Mejor Vida Corp. ella y sus colegas fueron pioneros en hacer lo que diez años después sería indispensable: las campañas políticas en internet.

No es común que los artistas contemporáneos mexicanos aborden los problemas de nuestra sociedad de una manera que influya más allá de los canales limitados de las instituciones artísticas. Pocas veces una propuesta como la serie fotográfica Ricas y Famosas, de Daniela Rossell (de la cual ponemos un ejemplo arriba), produce alguna repercusión en la discusión pública. En ese caso se armó un escándalo por el derroche visible en las residencias de algunos políticos y la utilización de sus parientes como modelos. La intensidad grotesca de las fotografías llegó a la portada de la revista Proceso. Sin embargo, la inmensa mayoría de los artistas, incluso de los más importantes, no verán nunca una cobertura similar para sus obras o sus ideas.

Por ello el tema de la democracia es tan difícil en lo que respecta al arte actual, los mejores intentos están destinados a un pequeño grupo de enterados. Desde luego que el arte Mexicano, en lo que quizá ha sido su expresión más contundente, ha sido político. El muralismo es todavía la contribución más original del arte nacional, y puede decirse que muchos de los problemas que trató tienen una gran actualidad. Hay una litografía de Leopoldo Méndez, del Taller de la Gráfica Popular, ilustrando dramáticamente el hecho de que en México había “4000 hogares sin pan”…una utopía desde nuestro punto de vista.



La censura pasa hoy a un segundo plano, el principal problema es que tenemos una cantidad enorme de canales de difusión y que frente a ellos las obras de arte pocas veces encuentran la manera de ser relevantes. Citemos un ejemplo reciente: la exposición de Teresa Margolles en la Bienal de Venecia de este año. La intención parece enfática: está revelando al mundo nuestra situación actual de narco-terror. Sólo que en las noticias ya México está perfectamente identificado con toda una serie de imágenes referentes a este problema. Los encajuelados y las cabezas cortadas se añaden al repertorio iconográfico nacional. El proyecto de la Bienal tiene el reto mayúsculo de proponer algo que no haya sido cubierto, ya sea por cadenas de difusión mundial, como la BBC o el New York Times, o bien discutido en miles de blogs de comentaristas buenos, malos y regulares. El sentido de las obras es susceptible de desintegrarse en la turbulencia comunicativa.

La práctica del arte contemporáneo no es en sí “culpable” de esta dificultad de articulación. Obstáculos similares para armar un discurso democrático y significativo socialmente hablando afectan también al periodismo, a las actividades académicas, a la literatura, la ciencia y, por supuesto, al activismo político. Nos encontramos ante un mal sistémico en las sociedades de hoy, la gritería de los medios masivos ataranta culturas enteras, modifica el lenguaje antes de que pueda significar algo y amplifica el ruido blanco de la estupidez humana. Se da una intermitente y dolorosa paradoja, la información puede entorpecer la democracia.

Es innegable la superficialidad de muchos productores de arte, incluso de algunos que se dicen radicales. Se acostumbra elaborar enunciados que son apenas dignos de una concursante de Señorita México. También es cierto que las manifestaciones artísticas acaban muy empobrecidas si su pertinencia política (otra forma de decir moral) es el único parámetro que nos permitimos para validarlas. Pero negar que en algunos casos el arte contemporáneo, como cualquier producto cultural, puede alcanzar una capacidad crítica y contribuir a la atmósfera discursiva de una sociedad es simplemente un acto de intolerancia.

miércoles, julio 01, 2009

Contribución a Pase Usted

lunes, febrero 09, 2009

Narcozoológico

Un argumento más para dejar de meterse chingaderas y hacer a estos cerdos millonarios. La prueba de la nueva narconaturaleza, transformando al mundo.

domingo, diciembre 07, 2008

El Gran Evento

Animal Roto



exposicion en el museo de arte moderno, méxico D.F.

10 de diciembre, 2008

19:00 hrs.

Alex Dorsfman, Carlos Amorales, Jorge Méndez Blake, Galia Eibenschutz, Ariel Orozco, Ariel Guzik, Roberto Arcaute, Victor Mendiola, Miguel Angel Ríos, Eduardo Abaroa.

sábado, diciembre 06, 2008

Abismo y Video en las instalaciones de Yoshúa Okón

Por Eduardo Abaroa

La publicación de un libro dedicado a algún artista actual es algo que festejar…con más razón si se trata de alguien comoYoshúa Okón, que ha contribuido como pocos al arte contemporáneo de la Ciudad de México. Mucha gente lo conoce como el elemento principal de la Panadería. Pero esta faceta como promotor sería irrelevante si la obra en cuestión no funcionara. Okón es un artista relativamente subvaluado en México a pesar de la gran presencia que ha logrado su trabajo en otros países. Quizá esto cambie pronto con este nuevo catálogo que documenta su indispensable contribución al arte del video.

Durante el cambio de siglo, cuando el cine mexicano todavía no era tan famoso, Okón realizó (en colaboración con Gabriela Jáuregui) el corto Rinoplastia, para mí este alucinante video es una contraparte fresa-ponketa a la ñoña sensibilidad coyoacanense de Y tu Mamá También, (a la cual precede si no me equivoco). En realidad se trataba de una tendencia que, como en la obra de Miguel Calderón, Daniela Rossell, se dirigía la cámara hacia la clase media alta con la que estos artistas llevan una relación de amor-odio. A pesar de un desarrollo técnico de muy bajo presupuesto, este pequeño corto es la escenificación más cruda que conozco de los jóvenes del sector poderoso de la sociedad, una selecta minoría que vive en medio de la mayor hipocresía emocional e ideológica y a la que el abuso de los demás le parece una fantástica diversión. Quizá pueda decirse que Rinoplastia es un ejercicio de documentación micropolítica, en términos de Foucault. Okón utilizó como actores a los últimos y verdaderos “juniors” de la época priísta cuyo racismo, clasismo y sexismo quedaron intactos como especímenes de laboratorio. Con este corto Okón comenzaba a clarificar una táctica de aberración antropológica.

Adoptemos el término Mexploitation para obras como las fotografías de Calderón con el staff del Munal imitando los cuadros que allí embodegan, o Santiago Sierra encerrando gente el Tamayo a cambio de unos cuantos pesos. Okón también contribuyó a la explotación crítica de los policías capitalinos en la serie Oríllese a la Orilla (1999-2001). “Yo no soy artista,” reclama un agente, “por qué me quieres faltar al respeto”. En el diálogo entre el camarógrafo-artista y el oficial se expresan coloquialmente por un lado la lucha de clases y por el otro la ineficiencia de la institución policíaca. El reclamo del policía al “estilo de vida” de los artoides panaderos en la Condesa queda enunciado con perfecta claridad. Absolutamente nadie “dentro” de esta escena artística podría hacer una autocrítica mejor. Es cierto que es totalmente cuestionable esta táctica, pero también lo son la hipócrita condescendencia y los mea culpa sentimentales que, a juzgar por la publicidad de la izquierda realmente existente, se niegan a morir. El valor de esta obra de Okón es que las diferencias no están resueltas. No se trata de una narración en la que se nos diga qué pensar o se nos restriegue en la nariz la posición virtuosa del autor. Quizá estas instantáneas no son una vía “política” porque no se intenta enunciar una salida al conflicto, pero ¿a quién le importa? Se trata de una búsqueda de la micro-realidad del video, ese permanente juego de distancia y acercamiento con la experiencia que es tan selectiva y domesticada en los medios masivos. La lente de la cámara se convierte en un abismo, una asíntota o un límite en donde no hay lugar más que para la violencia.




Como todo abismo, éste se vuelve adictivo con el tiempo. Okón ha ejecutado su aberración antropológica en muchos escenarios diferentes. En coincidencia con otros artistas de la imagen móvil en países no-occidentales como Kiarostami o Weerasethakul, Okón realiza el video en intercambio con personas “reales”. No se trata de utilizar gente no profesional como actores de un guión pre-establecido sino de permitir que los actores desarrollen las situaciónes como quien sabe aprovechar los accidentes. Pero de modo más importante, se trata de dirigir la mirada a un terreno aún no sobre-codificado en las convenciones de la representación. A diferencia de Kiarostami, quien encuentra siempre una especie de redención en sus personajes, en Okón el accidente es una búsqueda que oscurece, digamos, a los personajes. En New Decor (2001) los participantes son gente que pasa enfrente de una mueblería en Los Angeles a quienes se les propone escenificar parte de la obra con sus propias improvisaciones dramáticas. El resultado es una especie de romanticismo psicótico a sueldo que, como los policías danzantes en otras obras, resulta incluso molesto y vergonzoso. No encontramos aquí nada de la inocencia conmovedora de los niños iraníes en Kiarostami. Los participantes de New Decor son “personas comunes” atrapados en ambientes artificiales que por alguna razón los hace exhibir algunas de sus perversiones. Así sucede también en Coyoterías (2003), una re-escenificacion de la famosa pieza de Beuys I like America and America likes me con un “coyote” humano sacado de las estepas de la corrupción mexicana.

No es ajena a estas obras la atmósfera del “reality” show. Pero se necesita pensar en ellas con cuidado para diferenciarlas de esa “vida real” estereotipada en la televisión. En obras como Lago Bolsena (2005) se puede ver una especie de principio de incertidumbre antropológico.


Vista de la instalación de Bolsena (2005)


Al pedir a varias docenas de personas que actúen frente a la cámara como salvajes, en efecto podremos ver algo que escapa a su conciencia y al control del director. Por más que entre los “salvajes” aullidos rítmicos se oigan risas nerviosas, se puede percibir una atmósfera enrarecida por la fuerza de una colectividad que disuelve las individualidades. Inspirado por sucesos como los controversiales Tasaday filipinos, yo me pregunto qué nos impide dar el mismo valor a este extraño documento antropológico que a la filmación de una ceremonia huichol, por ejemplo. Quizá un visitante sideral que viera las dos desde un punto de vista imparcial podría encontrar sutilezas igual de interesantes en ambas. Y no cabe duda que el primer requisito de un auténtico ritual es alguna clase de artificio. Quizá se trate de exorcisar a una multitud imaginaria que acecha al ama de casa, al capital o al poder. Tal vez se trata de recrear al “pueblo” en miniatura…una puesta en escena de “la gente” como ahora la llaman los políticos. O bien se trata de una terapia de grupo como alternativa a las sectas y los cursos de autoayuda de la actualidad. Okón ha perfeccionado el uso de la cámara como instrumento de poder psicológico, pero es un poder que a la vez documenta y genera las siuaciones específicas.

Cualquier filmación es una forma de legado, una zonda que se manda al futuro que con mucha seguridad nos excluirá definitivamente. La infinitesimal apuesta por una vida póstuma influye en la vida actual. En ese sentido me interesa el documental Bocanegra (2007), que deja para la posteridad los intentos de unos pequeños comerciantes por mantener vivo el legado nazi. Los personajes en este caso también se transforman en guionistas y actores entusiastas de su pequeña historia de dominación y poder. La sensibilidad grotesca de los Nazis del tianguis tiene afinidad con la estética de Okón, especialmente por la búsqueda de una intensidad sórdida a medio camino entre la repugnancia y la carcajada. El trabajo del documental habitualmente tiene una agenda política que rige las decisiones. En este caso no hay argumento prescrito que valide la experimentación. Es anti-estética en el sentido más claro del término y por lo mismo su valor para entender nuestro tiempo y lugar es crucial.

Dysfunctional Logistics, the works of Tercerunquinto

by Eduardo Abaroa
(from the catalogue text of Institutional Investments, an exhibit of Tercerunquinto curated by Taiyana Pimentel, Museo Carrillo Gil, Mexico)

While political tendencies are nowadays very common in art, it is unusual to find direct references to the political situation in Mexico. Considering this exhibition’s interest in the subject of institutions, the first example I have selected from Tercerunquinto’s body of work points in an aparently simple way to the process of conception, rise and fall of a great institutional mass . The three members of this collective—Rolando Flores, Gabriel Cázares and Julio Castro—deviced a project to restore an old PRI electoral announcement , painted on a run-down wall at a car park. The slogans could hardly be read underneath several layers of multi-coloured graffiti. The restoration of an expired announcement as if it were an old painting conveys a painful irony. The political content of this three-coloured wall was activated by means of this act, even if in an uncertain direction.
Over the seventy years of PRI-led government, the Mexican Revolution was transformed into the dictatorship of an impressive institution that would re-direct revolutionary chaos in the name of the common good. National optimism was bourgeoning in the wake of the 2000 election, which, seen as the beginning of a new democratic era, finally bestowed power on a different party: PAN . After this new historical reading, Tercerunquinto´s project to restore the PRI propaganda in 2004 seemed a gesture aimed at touching sensitive fibers of the collective conscience. Did it have something to do with the confirmation of an authoritarian past? Would it be an “aesthetic” modification of precarious urbanism? The final goal of all this may be to record the years of electoral propaganda and their lack of sense in a deceitful democracy. Using these simple elements, we can put together different arguments. We are very far from the unequivocal guidelines of Mexican Muralist Painting. Tercerunquinto´s version of a mural consists only of the repetition of a relatively simple design and its relocation in a new historical context. Since the project was never executed, it is now imbued with greater ambiguity and an extra dose of mystery. The sketch for its execution is made so well that it seems the record of something that really happened.

Disfunción Logística, Tercerunquinto en el MACG
por Eduardo Abaroa
(extracto del catálogo de la exposición Investiduras Institucionales, de Tercerunquinto, curada por Taiyana Pimentel en el Museo Carrillo Gil, México D.F.)


Si bien la inclinación por la política es muy común en el arte de hoy, es raro encontrar referencias directas a la situación política de México. Dado el interés de la presente exposición por el tema de las instituciones, el primer ejemplo que escogí de la obra de Tercerunquinto apunta de manera aparentemente simple al proceso de gestación, auge y declive de una gran masa instituciónal (1). Los tres integrantes de este colectivo, Rolando Flores, Gabriel Cázares y Julio Castro hicieron un proyecto para restaurar un viejo anuncio electoral del PRI (2) pintado sobre el descascarado muro de un estacionamiento. Se trataba de un anuncio que apenas podía leerse bajo el palimpsesto multicolor de los grafiteros. El sinsentido de restaurar la propaganda caduca como si se tratara de una pintura antigua es casi dolorosamente irónico. Con este acto lograron reactivar el contenido político de esta barda tricolor, pero en dirección incierta. Durante los 70 años del PRI, la revolución mexicana quedó transformada en la dictadura de una mega-institución que regularía el caos de los impulsos revolucionarios en nombre del bien común. El optimismo nacional se desbordaba en las elecciones del año 2000, que fueron vistas como el comienzo de una nueva democracia que finalmente otorgó el poder a otro partido, el PAN (3). Ante esta lectura de la historia reciente, el proyecto de restaurar la propaganda del PRI en 2004 era un ademán que se proponía hacer resonar fibras profundas de la consciencia colectiva. ¿Se trataba de una reivindicación del pasado autoritario? ¿Sería una modificación “estética” de urbanismo precario? Tal vez se pretende la denuncia de años de propaganda electoral que siempre careció de sentido en una democracia amañada. Con estos simples elementos se pueden aglutinar diferentes argumentos. Estamos aquí muy lejos de las consignas inequívocas del arte muralista mexicano. El “mural” de Tercerunqunto se reduce a la repetición de un diseño relativamente sencillo y su reubicación en una nueva situación histórica. Para mayor ambigüedad y una dosis extra de misterio, el proyecto nunca se llevó a cabo. El boceto para realizarlo, sin embargo, está tan bien hecho que parece el registro de algo que sucedió en realidad.

martes, enero 01, 2008

El arte favorito de 2007




Inevitablemente tengo que dividir mi selección. La mejor expo que vi este año en México, fue "La Búsqueda del Ombligo", de Daniel Guzmán. Creo que este trabajo es el mejor que ha hecho Daniel en toda su carrera y que supera con mucho su trabajo escultórico, e incluso su trabajo en video. Los temas sórdidos son parecidos a los de hace quince años. Pero despues de no sé cuantos miles de dibujos ahora hay una mayor precisión poética y una ejecución excelente. Es cierto que el universo banal y grotesco de estas obras se encuentra entre lo que uno considera cultura pop, pero creo que no exagero si veo a este dibujante como heredero muy legítimo no sólo de Pettibon o McArthy, sino también de José Clemente Orozco e incluso de Goya. No vemos trucos especiales ni las maniobras de mercadotecnia tan comunes en los héroes de la farándula artística mexicana. Para mí no cabe duda de que esta exposición consolida a Guzmán como uno de los dos o tres artistas más consistentes de esta región.

En el ámbito internacional, lo que me pareció importante fue la muestra WACK! Art and the Feminist Revolution organizada por Cornelia Butler en en MOCA de Los Angeles. Esta exposición era indispensable. Aunque en esta década neo-con el feminismo pasó de moda, creo que alguna vez hay que salir del glamour mediático para reconocer el reclamo legítimo por una mayor equidad de oportunidades. Whack es una reconsideración de la historia del arte reciente. La equidad de género no ha sido alcanzada en ningún lado y menos en el arte contemporáneo. Esa es una lucha que debe realizarse y depurarse todo el tiempo; y nunca será suficiente. La exposición esboza además un modo totalmente distinto de vivir la creatividad. No estamos ante un arte que haya sido desarrollado en la cima de la perfección o de la vanguardia sino ante una actividad creativa que experimenta y que se equivoca, un discurso que a veces consigue resultados sorprendentes pero que también genera actitudes fanáticas. El pleito no puede ser elegante todo el tiempo. El feminismo en el arte contemporáneo es interesante como el desarrollo de un proceso cultural de la mayor trascendencia social, sin pensar tanto en las "obras maestras" diseñadas para los coleccionistas.

EA